¿Te acuerdas de aquellos días en la escuela en la que querías hacer una pregunta al profesor pero no te atrevías por vergüenza? Años más tarde los profesores decían: preguntad! Porque seguro que muchos compañeros tienen las mismas dudas pero no se atreven…  ¿Tienes la sensación de haber querido tener un gesto con alguien en la calle pero por la circunstancia que sea no lo has hecho? A veces ni nos hemos permitido sonreír a alguien en el metro o en el bus porque estábamos tan metidos en lo nuestro… o por vergüenza… o porque no vaya a pensar algo que no es…

Ayer bajo el diluvio que cayó en Barcelona llegó una mujer a refugiarse bajo un balcón donde estaba empapada mirando como mi idea de que la lluvia aflojara se iba desvaneciendo mientras el nivel del agua en el suelo iba creciendo!! Nos empezamos a quejar del tiempo como formalmente harían dos personas desconocidas y en un momento me preguntó hacia donde iba y resultó que íbamos en la misma dirección. En el momento en el que compartimos el paraguas y nos adentramos en una plaza abierta al viento, con el agua bajando, cogidas por el brazo como si nos conociéramos de toda la vida y mojándonos la mitad de nuestro cuerpo, empezamos a reír a carcajadas! Posiblemente si hubiera cruzado sola habría sido corriendo y con la cara arrugada (esa cara que se te queda cuando te cae la lluvia) y por supuesto…sin disfrutar de la lluvia!!

Hay momentos en que el gesto de alguien puede cambiar la percepción de la realidad que crees que estás viviendo… llegaba tarde y estaba enfurecida de estar ahí parada sin valentía suficiente de cruzar bajo el tormentón… y realmente llegué riendo, con una anécdota que contar y con un paraguas!!!

La vida a veces es así de mágica, te da lo que necesitas y no podría ser posible sin la ayuda de los demás. Decidir estar abierto a las experiencias del día a día es una actitud, la primera vez te tendrás que armar de valor, pero una vez cruzas esa línea y dejas atrás el tener que decir: ¿porqué no lo hice? empiezas a fluir con los pequeños momentos que pueden ser mágicos porque cambian algo dentro de ti. No es cuestión de hacer grandes logros, así de fácil es. Y cuando te entrenas en pequeñas cosas es cuando las grandes empiezan a aparecer en tu camino y lo mejor de todo: no estás solo… estás rodeado de gente generosa que te va a dar lo que necesites en cada momento, ya sea un gesto, una mirada, un servicio, una acogida. ¡Confía en el poder de tu actitud frente a la vida y ábrete a recoger todo lo que te puede ofrecer!

 

 

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