Vamos y venimos, con suerte valoramos nuestro cuerpo que nos lleva a todas partes, nuestra mente que no deja de trabajar, nuestras emociones que van estables de un lado a otro, nuestra respiración que fluye sin darnos cuenta… Y de golpe… Algo ocurre…

Una noticia que te para en seco, una muerte de un ser querido, un accidente, una enfermedad física o mental, algo no salió como esperabas, una separación, una discusión con tu pareja que te paraliza… Hay oportunidades de poder parar, la vida te pone delante de ellas para que veas, sientas, aprendas, seas creativo… ¿Qué ocurre? ¿Qué te ocurre? ¿Hacia dónde tirar, proyectar?… ¿Quién soy? ¿Qué quiero hacer realmente en mi área profesional? ¿Soy feliz? A veces nos vamos a los absolutos, parece por un momento que el mundo ya no tiene sentido, que algo hay que arreglar…

¿Y si te digo que no hay nada que arreglar? Sólo hay que REdescubrirse… ¿Y si en ese momento paramos para conectar con nuestras habilidades? ¿Y si en ese momento paramos a valorar todo lo que hacemos? Y si en ese momento en el que paras te das cuenta de porque haces lo que haces con comprensión… ¿Y si te das el permiso de parar? La culpabilidad puede acechar diciéndote a través de la mente que no estás siendo productivo si paras… La culpabilidad es la emoción más tóxica que existe porque no te permite valorar lo que has hecho y te desgasta pues te mantiene en el pasado, en mirar lo que no hiciste y mirar al pasado queriéndolo cambiar…es el mayor desgaste que te puedes regalar.

¿Y si paramos para coger fuerzas? ¿Te lo permites? Busca qué teFuerza guerrera impide hacerlo y pon a tu cuerpo, a tu mente, a tu cuerpo emocional por encima de cualquier boicot que no te deje o permita parar… a veces son personas que materializan un condicionamiento… a veces miedos internos y ajenos que evitan que florezcas.

Atrévete a desbancar a tu mayor enemigo que eres tú mismo y ten el valor de respetarte, si necesitas parar, párate!; si necesitas bailar, baila!; si necesitas un abrazo, abrázate! Destruye esa muralla que no te deja fluir contigo mismo y cuando estés en medio de una situación que te hace tambalear… deja que el muro se derrumbe y párate a mirar como el aire se llena de humo, no te deja ver, en ese momento si caminas no sabes qué pasos dar, así pues párate a descansar, a pensar en una estrategia, a conectar con tus necesidades, a sentir algo que te haga ilusión y con fuerza cuando haya clareado y el polvo en suspensión haya vuelto al suelo, entonces atrévete a caminar a tu manera, con respeto hacia ti y hacia la vida misma.

 

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